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Hace unos 10.000 años, la Tierra sufrió un calentamiento global. Los inmensos glaciares que cubrían la mayor parte de Europa y las islas Británicas se fueron derritiendo, y el nivel del mar subió más de cien metros, alcanzando niveles parecidos a los actuales. Los hielos dieron paso a tundras y grandes praderas, por las que deambulaban grandes manadas de mamíferos.

Los Humanos que habían sobrevivido a la última glaciación habitando las orillas del mar Mediterráneo, sobreviviendo en un clima glacial tal como hacen hoy en día el pueblo Inuit, se especializaron en la caza y la recolección de frutos y vegetales silvestres.

Las modernas técnicas genéticas están modificando drásticamente nuestros conocimientos sobre la prehistoria. Así, comenzamos a saber que sucesivas oleadas de pueblos de cazadores nómadas llegaron a la Península Ibérica desde el Este, siguiendo a los animales y al curso del sol.

No disponían de caballos ni perros, y no conocían los metales. Su vida debió ser similar a la de los nativos de las grandes praderas americanas, antes de que aprendieran a domesticar los caballos que los españoles llevaron a aquellas tierras.

Hace 8.000 años, el valle situado junto la Sierra del Godall, en Ulldecona, eran tierras pantanosas. En verano, gran cantidad de animales descendían de las tierras montañosas a aquella zona, abundante en agua y buenos pastos. Allí acudían también las distintas tribus de cazadores, para rehacer sus fuerzas después de un muy crudo invierno, cazar fácilmente los animales, tratar sus pieles y ahumar sus carnes. También eran meses de fiestas y eventos religiosos, tiempo propicio para que los jóvenes de las tribus encontraran sus parejas y formaran nuevas familias. Tiempo también para recordar a sus difuntos y honrar a sus Inmortales.

Todo lo que sabemos de las costumbres y modo de vida de estos habitantes del Periodo Mesolítico, un periodo que se extendió desde hace 10.000 hasta hace 5.000 años, es lo que ellos dejaron pintado en las paredes de piedra. En muchos abrigos y cuevas, protegido de la lluvia, este llamado Arte Levantino se ha conservado hasta nuestros días. Pueden encontrarse a lo largo de todas las sierras costeras del Levante de la Península Ibérica.

Muchas de estas pinturas están casi borradas, y solamente son visibles a los ojos de los expertos y mediante sofisticadas técnicas fotográficas, pero son de gran valor histórico y patrimonial.

Enseñaremos a niños y jóvenes que nunca debemos rascar o escribir grafitis en las paredes de las cuevas o de abrigos y refugios. Tampoco encender hogueras o mojar las paredes.

El periodo Mesolítico terminó con la llegada de la agricultura y la ganadería procedente del Próximo Oriente.